A partir de la adquisición del mega-predio por parte de la comunidad católica, reflexionamos, de la mano de Lucas Leys, acerca de lo que sucedió con la iglesia más famosa.

Adquirida en verano de 2012 por una diócesis católica, la ex “Catedral de Cristal” (ahora “Catedral de Cristo”) erigida por la familia del pastor evangélico Robert Schuller, fue utilizada el pasado 12 de octubre para celebrar el primer evento de sus nuevos propietarios: se trató de un desayuno que convocó a un aproximado de 1,200 devotos católicos con el fin de orar y bendecir las instalaciones del predio que piensan utilizar desde 2015.

Mencionar la Catedral de Cristal es sin duda recordar el maravilloso templo desde el cual Dante Gebel y otras figuras conocidas predicaban a la comunidad latina de jóvenes en los Estados Unidos y, desde allí, al mundo. Los mensajes se retrasmitían por distintas señales de cable a otros países y, sin embargo, pese a la popularidad que giraba en torno al lugar, en 2010 Chrystal Cathedral Ministeries (ministerio a cargo del lugar) se declaró en quiebra y la propiedad, luego de un mediático y contradictorio proceso, pasó a manos católicas, lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Qué pasó?

Apenas unos meses después de que se hiciera oficial la venta del predio, Lucas Leys, pastor juvenil de la Catedral que participó activamente en los servicios para la comunidad latina, plasmó una crítica a la dirección de la congregación desde su sitio web personal en una nota titulada “El fracaso de la Catedral de Cristal”, que publicó en dos partes. Sus apreciaciones tuvieron una amplia difusión en los medios cristianos y ahora volvemos a ellas para analizar cuestiones que el mismo Leys calificó de “errores que los pastores latinos deben evitar”.

Así, en un lenguaje directo y categórico, Lucas Leys argumentó que la iglesia había perdido la visión de pastorear a los necesitados, ocupándose de temas cuyo epicentro era la infraestructura de la Catedral, más que la comunidad en sí misma y se preguntó “¿Cómo pudo terminar (la Catedral) en semejante bancarrota y vergüenza luego de tanto éxito?”.

Las tres causas del fracaso

Catedral de CristalEl pastor juvenil, en su crítica, delineó tres errores fundamentales que originaron la caída de Chrystal Cathedral Ministeries. El primero guarda relación con la infraestructura; el segundo, con la forma en que se elegían los ministros dentro de la congregación y el tercero error, con la ausencia de estrategias para fortalecer el ministerio de jóvenes y garantizar el recambio generacional.

Dice Leys que el primero fue un problema de egocentrismo por parte de quienes construyeron el templo, lo que llevó a desvirtuar el propósito de su construcción. Se puso énfasis en el edificio como un emblema del cristianismo moderno y no se tomó en cuenta que su manutención y funcionalidad no era acorde a las necesidades de la congregación. Además, fue una de las principales razones que llevó a la crisis financiera del ministerio, ya que se realizaron presupuestos basados en ofrendas millonarias de personas externas al mismo.

La segunda causa del fracaso de la Catedral estuvo directamente relacionada a la forma de pastorear la congregación por parte de la familia Schuller; método que Leys caracterizó de nepotista y paternalista. En este sentido, el problema de fondo según expresó, es que la iglesia adquirió un matiz empresarial en el cual los principales objetivos eran mantener los ministerios visibles y populares. Con ese fin, se realizaron contratos cuyo filtro de aceptación no estaba en la vida espiritual de las personas que se contrataba, sino en sus capacidades profesionales de forma exclusiva, o en afinidades con la familia Schuller.

En tercer lugar, el pastor Leys afirmó que con el correr de los años no hubo una adecuación de la “estrategia” para alcanzar a las personas con el mensaje de salvación. Según él, existió una serie de decisiones equivocadas, en gran medida influenciada por la falta de inversión en ministerios que apunten a la juventud. Y señaló que la dirección de la mega-iglesia no invirtió en un “estratégico ministerio de adolescentes”, necesario para asegurar el recambio generacional. Así, el énfasis se ponía en las visitas más que en un ministerio juvenil propio y arraigado en la iglesia.

De esta manera, Leys, quien perteneció por años a la mega-congregación y, puntualmente, estuvo a cargo del área juvenil latina de la misma; apuntó que es necesario retomar este ejemplo como una llamada de atención para otras congregaciones. En su opinión, nadie queda libre de caer en los errores que describió de la Catedral de Cristal y, por ese motivo, puntualizó que no se trata de estar en contra de construir templos grandes y confortables, sino de entender que los edificios forman parte secundaria de las decisiones en una iglesia.

A la vez, el problema tampoco radica en contratar profesionales o trabajar codo a codo con la familia pastoral, sino que la elección de dichas personas se debe hacer de manera bíblica, es decir, elegida por la congregación en su conjunto. Así también, destacó que el problema fue que las personas a las que se alcanzó con el evangelio no fueron debidamente discipuladas y la muestra de ello es que no hay familias que se hayan mantenido hasta el final en ministerios firmes.

Más allá de lo mediático que fue este caso, seguimos a Leys en su llamado a mantenerse alerta frente a estas cuestiones, ya que ninguna congregación está libre de caer en estos errores.


• *Por: Milagros Nuñez Baras.
• Fuente: Blog de Lucas Leys

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