Este es un cuento para leer en voz alta y escuchar tu propia voz mientras se desarrollan los hechos frente a tu entendimiento…

Un viejo, un muchacho y un faro en una isla solitaria.

Johnny es quien cuenta la historia del monstruo marino, el viejo McDunn lo acompaña en la travesía, a partir del sonido de una sirena y su réplica que se acerca desde las profundidades del mar.

Un cuento donde la poesía va marcando un camino de destierro, desnudando la búsqueda del otro.

Una senda en el agua que conduce hacia el pasado cuando no hay más futuro. Cuando la imposibilidad de compartir angustia y soledad solamente pueden terminar en destrucción.

Rescato este fragmento del cuento:

“-Así es la vida -dijo McDunn-. Siempre alguien espera que regrese algún otro que nunca vuelve. Siempre alguien quiere a algún otro que no lo quiere. Y al fin uno busca destruir a ese otro, quienquiera que sea, para que no nos lastime más.”

Siempre digo y repito que la buena literatura nos hace sabios, creo que este cuento contribuye a ello: nos hace cavilar y viajar a mundos impensados, aun estando quietos. Y Bradbury es un experto en tomarnos de la mano y llevarnos a pasear sin movernos del lugar…

¡Solamente falta la opinión de los lectores!


Pueden leer el cuento haciendo click en este enlace.


Por: Patricia Sampaoli de Bonacci: es escritora y docente investigadora en la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, especialista en Patrimonio Cultural. A los 14 años aceptó a Jesús como su Salvador Personal.

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