Todos somos líderes

El género humano tiene un rol de liderazgo hacia la creación de Dios, como asegura Génesis 1:28:

“Tengan muchos, muchos hijos; Llenen el mundo y gobiérnenlo; Dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran.”

Es importante que seamos conscientes de que ya tenemos uno o varios liderazgos que ejercer antes de anhelar un liderazgo eclesiástico. Por ejemplo quizás seas esposo/a , madre/padre, hermana/o mayor, autoridad en un lugar de trabajo, en alguna de las Instituciones Sociales como Club de Barrio, ONGs, etc. Muchas veces anhelamos un puesto de liderazgo dentro de la iglesia, pero no estamos haciendo un buen trabajo en los liderazgos que ya tenemos, por eso también hay requisitos para poder ejercer un rol de liderazgo dentro del cuerpo de Cristo, como afirma 1Timoteo 3:1-13:

“Palabra fiel es ésta: si alguien aspira al cargo de obispo (supervisor), buena obra desea hacer.


Un obispo debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaro. Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad; (Pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?). No debe ser un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo. Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo”.

Lo que nos está diciendo Pablo es que para ejercer un rol de liderazgo dentro de la iglesia de Dios primero tenemos que ser buenos líderes para con nosotros mismos; ejerciendo el auto-liderazgo (versículos 2 y 3), en segundo lugar como esposos, padre o madre (versículos 4 y 5), y en tercer lugar en la sociedad ya sea en el lugar de trabajo como en instituciones sociales (versículo 7).

Es importante tener en claro que para alcanzar un puesto de liderazgo eclesiástico debemos ser honestos con nosotros mismos y antes de solicitarlo tenemos que hacer una revisión de todas las áreas de nuestra vida, ya que la vida de una persona es una sola y  no se puede dividir. Si ya estás ejerciendo un liderazgo en tu iglesia pero sabés que en otras áreas de tu vida no estás alcanzando los objetivos deseados, sería bueno que te tomes un tiempo para recomponer esa situación. En todos los ámbitos de la sociedad el liderazgo con integridad es el más efectivo.

Los líderes cristianos en la sociedad

Los creyentes somos enviados por Jesús a predicar el evangelio a todo el mundo y desde todos los lugares donde nos encontremos, no sólo desde la iglesia, sino también desde nuestras profesiones; Dios nos dio a cada uno una vocación, del verbo vocatio, que en latín significa “llamado”.

Cuando alguien se hace un test vocacional está averiguando cuál es el llamado de Dios para su vida, sea o no creyente. Si alguien está buscando su vocación tiene que reconocer que alguien le dio esa vocación, alguien hizo ese llamado y ese alguien es Dios. Es cierto que una persona puede sentir varios llamados, en ese caso tendrá que darse un orden de prioridades, o ejercer las distintas profesiones en distintos periodos de su vida.

Es importante que le demos a nuestra profesión el valor que se merece porque es a través del ejercicio de dicha actividad que respondemos al llamado de Dios en nuestras vidas. Es muy importante la excelencia académica, por que por medio de los estudios primarios, secundarios, terciarios o universitarios nos preparamos para ejecutar el llamado de Dios.

Si somos íntegros como profesionales, entonces ya estamos cumpliendo con una buena parte de la gran comisión. Ser íntegros no sólo significa rechazar coimas o negarse a negocios ilegales, sino también dedicar el más sincero esfuerzo para alcanzar un alto rendimiento en el oficio.

Líderes en el rubro

Llegar a ser un líder o un referente del rubro, simplemente no es algo que ocurra, sino que debe planearse deliberadamente; demanda un gran compromiso e inversión de tiempo, energía, dinero, y una gran cuota de pasión, pasión por Dios, por el prójimo y por la disciplina misma.

El mundo necesita referentes cristianos en todas las esferas de la sociedad. No se necesitan muchos líderes dentro de la iglesia local a la que asistamos, pero si se necesitan afuera. Hay ámbitos enteros hambrientos de liderazgos íntegros y auténticos: la política, los medios de comunicación, las artes, la economía, el derecho, la industria, los sindicatos, el deporte, entre otros; esos lugares están esperando líderes a la altura de las circunstancias.

 


Lean

Por: Leandro Berguesi: se desempeña como Director de Juventud en la Municipalidad de La Plata desde abril del 2010. Tiene 31 años, esta casado. Es estudiante avanzado del Profesorado en Artes Plásticas de la Facultad de Bellas Artes y también es alumno del Seminario Internacional Teológico Bautista.


 

 

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