”Jesús los llamo: Vengan, síganme, y yo les enseñare como pescar personas (Mateo 4:19).”

Todo lo que hacemos para Dios es bueno y necesario; desde las disciplinas espirituales como la oración cotidiana, la lectura y el estudio de las escrituras, tiempos de ayuno, meditación y retiros espirituales; pero también lo concerniente a trabajar duro para ser el mejor estudiante de la facultad, el mejor empleado en la empresa, un buen hermano, hijo, un buen padre o una buena madre; y obviamente, un buen siervo de Dios.

Lo cierto es que todo esto lo hacemos solo para una cosa: Pescar…

Somos pescadores de personas, sea cual sea nuestra profesión o nuestro ministerio no podemos dejar de serlo. Somos pescadores en primer lugar y después viene todo lo demás. Y, en este sentido, lo importante en sí mismo no es obtener resultados, ya que estos no dependen de nosotros, lo que sí depende de nosotros es tirar el anzuelo. 

Hay diferentes anzuelos: algunos son más directos y otros menos, lo importante es tirarlos al mar. El hecho de pescar no está ligado a las consecuencias de manera exclusiva, sino a la acción de tirar el anzuelo o echar la red. Hacer el intento es válido; es como cuando uno ejercita algún deporte y no anota ningún tanto, nadie puede decir que no lo practicaste solo por el hecho de no tener buenos resultados. En el pasaje bíblico, Simón Pedro les dijo a los discípulos que iban con él: “Voy a pescar”, y le respondieron: “Vamos nosotros también contigo”; fueron, entraron en una barca, y aquella noche no pescaron nada. (Jn.21:3).

Es Dios en su soberanía quien añade a su iglesia a los que han de ser salvos (Hch.2:47), pero es importante y corresponde que nosotros entendamos que todos nuestro actos, pensamientos y palabras deben perseguir estratégicamente ese maravilloso y sublime fin dedar a conocer claramente a Jesús y a su evangelio. Lo que Él hizo y está haciendo en nuestras vidas debe ser contado con palabras y hechos, pero teniendo plena conciencia de que todo lo que hacemos para agradar a Dios queda sin concluir: El círculo se cierra solamente cuando queda en evidencia el porqué de nuestro estilo de vida.


• Esta nota fue incluida en la Revista Ecclesia Joven #1


Lean

Leandro Berguesi: se desempeña como Director de Juventud en la Municipalidad de La Plata desde abril del 2010. Tiene 31 años, esta casado. Es estudiante avanzado del Profesorado en Artes Plásticas de la Facultad de Bellas Artes y también es alumno del Seminario Internacional Teológico Bautista. 


 

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