Un amigo, que se dedica a pegar textos de la Biblia y pequeños mensajes cristianos en lugares estratégicos de la ciudad, me regalo un pequeño texto: “Pedid y se os dará”; lo interesante es que esa frase venía llevándomela por delante días anteriores y justamente hoy temprano en la mañana había estado pensando en el texto completo: “Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá” Lucas 11:9. El buscar y llamar, pareciera insinuar que hay casos cuando no basta pedir y esperar de brazos cruzados; buscar da la idea de una acción y llamar también.

Aquí vale el dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Sugiere la idea que hay oraciones activas que consisten en pedir a Dios, pero también hacer nuestra parte. Supongamos que estamos pidiendo a Dios que mejore nuestra salud (hay gente que pide salud y luego come demasiado y además ingiere alimentos que dañan el cuerpo ¿Cómo responderá Dios a una persona que obra contrario a su pedido de oración?

Pero si unimos nuestro pedido a nuestra acción, podría ser más o menos así: Junto con nuestro pedido de salud, también pedimos dirección para seguir cierto régimen alimenticio, o el abandono de un perjudicial, o buscar si no tengo problemas emocionales que me están perjudicando el cuerpo. En este caso, oramos pero también buscamos; trabajamos con Dios en la solución a nuestro mal. De esta forma no se trataría de una oración monólogo, sino de una comunión con Dios, en la que oímos su consejo a seguir; pues el Señor nos mostrará que convendría comer o dejar de comer, o dejar de preocuparnos.

Luego hay otra palabra en nuestro texto: “Llamar”. Bien podría ser que llamar se tratara de pedir consejo a una persona capacitada, que nos pudiera ayudar en nuestra búsqueda. De esta forma nuestra oración podría involucrar a ciertos hermanos con experiencia, talento y dones a los cuales acudir para ser ayudados, o conseguir respuesta a nuestra oración. De ninguna manera estoy diciendo que esto tendría que ser así, solo estoy pensando y reflexionando; si te sirve bien.

Lo que quiero volver a recalcar es que orar puede ser mucho más que pronunciar palabras religiosas y muchas veces sin sentido; por supuesto que así no obtendremos ningún tipo de respuesta más que el que inventamos nosotros para justificarnos y quedarnos ¿Tranquilos? No. Orar es también buscar y llamar, es acción, comunión con Dios y con los hermanos. El que pide por sueño, quizá también tendría que “buscar” el origen de su insomnio, y puede que halle otras cosas muy interesantes y descubra una nueva y entusiasta manera de orar. Es entonces cuando queremos orar, ya no es necesario tener que imponernos una oración insípida, religiosa y sin sentido; sino una oración nueva, efectiva, una oración a la cual Dios responde.


Por: Tony Lopez.

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