La palabra “refugiados” en estos tiempos se hace cada vez más cercana y cobra nuevos sentidos, gracias a los medios de comunicación que la ubican junto al tema de la corriente migratoria en Europa. Pero este problema, que se hace eco en las secciones de “política internacional”, no es nada nuevo ni es sólo propiedad europea. La guerra, la miseria y la injusticia no hacen distinción de países, ni continentes. Por ejemplo, en África también sucede algo similar con Nigeria. El conflicto con el grupo musulmán Boko Haram produce que los nigerianos se refugien en las fronteras aledañas, en Chad por ejemplo, o fronteras adentro.

Eeste grupo islamista tiene su cuartel general en el bosque de Sambisa del Estado de Borno, al nordeste de la República de Nigeria, y representa uno de sus bastiones importante en su lucha. Boko Haram tomó relevancia a nivel internacional a principios de 2014 con el secuestro de 276 niñas de un colegio secundario ubicado al nordeste de Nigeria, en Chibok. Luego de un mes del secuestro el grupo publicó un vídeo en el que se responsabilizaba del hecho y amenazaba con venderlas como esclavas o casarlas con miembros de la organización. #BringBackOurGirls (#DevuelvanANuestrasNiñas) exigían en ese momento y lo siguen haciendo, recientemente fueron liberadas según el gobierno nigeriano 21 y luego 82 del total de niñas secuestradas.

Desde su surgimiento, en 2002, el grupo islamista fue un movimiento religioso que defendió un modelo de sociedad basado en su interpretación del islam. El fundador de Boko Haram, Muhammed Yusuf, fue ejecutado en 2009 extrajudicialmente en el marco de enfrentamientos entre miembros del grupo y las fuerzas de seguridad. A partir de ese momento el grupo actuó con mayor frecuencia y en 2012 comenzaron los ataques contra las escuelas, profesores, estudiantes y población en general; así lo señala un informe producido por Amnistía Internacional en abril de 2015 que documenta la violencia de este grupo hacia la población de Nigeria.

Cabe destacar que a raíz del secuestro de las adolescentes en Chibok, el entonces presidente francés, François Hollande, convocó a Nigeria, Niger, Chad, Togo y Benin a una cumbre en contra del terrorismo, la cual se realizó en París con el apoyo de Estados Unidos y el Reino Unido. En ese encuentro le declararon la “guerra total” a Boko Haram. Producto de ello se conformó la fuerza multinacional que funciona en las fronteras con Camerún y Chad, haciéndole frente al grupo armado.

Los refugios temporales, oficiales y no oficiales se multiplican cada día en el nordeste de Nigeria. Basta con mencionar que en 2016 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) instaló 450 refugios temporales en un campamento en Maiduguri, capital del Estado de Borno. En ese lugar existen actualmente, según ACNUR, 17 campamentos organizados y 13 informales que acogen a 125.000 refugiados; aunque su tarea apenas cubre el 10% de la población total de los desplazados internos.

En los campamentos oficiales encuentran ayuda de ONG’S internacionales, pero aún así viven de manera precaria; mientras que la violencia no se detiene entre Boko Haram y el Ejército nigeriano. Uno de los casos más relevantes de este año, el del campo de Rann, el conflicto se cobró al menos 90 víctimas fatales durante una ofensiva por parte de las fuerzas, según denunció la organización internacional Médicos Sin Fronteras. El ataque se produjo el 17 de Enero cuando un avión de la Fuerza Aérea nigeriana bombardeó a los civiles en un campo de desplazados. Tras el  ataque, supuestamente “accidental”, en palabras del mismo presidente Mahamadu Buhari, quien explicó que confundieron a los refugiados con miembros de Boko Haram.

Pero esa no sería la primera vez que los desplazados recibieron “fuego cruzado” entre el grupo islamista y el Ejército nigeriano. El 14 de marzo de 2014, Boko Haram atacó el cuartel de Giwa para liberar a miembros del grupo de detenidos, en respuesta, el ejército de Nigeria capturó y mató a cuantos fugitivos encontró; más de 640 personas. Sumado a esto, 8.000 personas fueron asesinadas, muertas de hambre, asfixiadas o torturadas hasta morir en manos de las fuerzas de seguridad nigerianas, así lo reveló Amnistía Internacional en su informe Estrellas en los hombros, sangre en las manosSegún este informe, “las detenciones son arbitrarias, basadas a menudo exclusivamente en la palabra de un solo informador secreto no identificado que los vincula con el grupo musulmán”.

Por otra parte, ante un panorama complejo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que las organizaciones humanitarias que se encuentran trabajando para detener la hambruna en el país africano se quedarán sin dinero en Junio de este año si los donantes internacionales no proporcionan el total de las donaciones prometidas en febrero durante la Conferencia de Oslo.

Es esta la vulnerabilidad en la que se encuentran los civiles. La desestabilidad continua que existe en Nigeria impide el desarrollo normal de esa sociedad y provoca el desplazamiento interno de más de 2 millones de personas; que aunque intentan escapar de la violencia, no lo logran y siguen sin encontrar seguridad.

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