Desfachatado y cruel, Saki (seudónimo de Hector  Hugh Munro,  escritor escocés nacido en Birmania y muerto a los 36 años en un frente de batalla de la Primera Guerra Mundial en 1916) hace en este cuento, con humor exquisito,  la defensa de la “Literatura Para Disfrutar”, en contraposición con aquella que sólo persigue fines moralistas o pedagógicos.

Cuando un cuento es moralista, su lectura pierde una característica esencial: la sorpresa, la facultad de promover el libre y pleno despliegue de la imaginación. Si leemos a nuestros chicos cuentos sin la gracia de la imaginación y la sorpresa, seguramente estaremos formando adultos sin predilección por la Literatura.

Es claro que este no es un cuento para niños, sino un cuento que los tiene por protagonistas y el inefable Saki posee la habilidad de representar acertadamente el pensamiento típicamente infantil  (no sujeto a prejuicios, ni a preceptos religiosos, ni a convenciones sociales).

En este cuento, Saki arremete contra la hipocresía y las afectaciones de adultos reprimidos y represivos moviéndose impunemente en un mundo de apariencias, como lo fue el de la sociedad victoriana en que transcurrió su vida y sobre la que solía ironizar. Claro que aún hoy podemos encontrar adultos de este tipo, sobre todo en ámbitos religiosos ¿o es un prejuicio mío?

¿Qué nos quiere decir el autor con este cuento? Muchas cosas, sin duda. Queda en tus manos esbozar respuestas después de su lectura, que seguramente te dibujará más de una sonrisa…

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Pueden Descargar y Leer “El Cuentista” de Saki en este link.

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